Mis queridos,
Como saben hoy en día mi agenda se asemeja a la de cualquiera de esos tipos más ocupados del mundo... con todo eso, hoy estuve pensando en lo fuerte en que las personas nos hacemos, en lo bien que nos hace mostrarnos fuertes y nada vulnerables.
Esta semana por ejemplo en todas las corridas estuve con los horarios apretadisímos que hasta tuve que agendar ducharme a las 5am para que me alcance el día pero, como toda buena mujer mantuve la cabeza en alto, me podía pasar un auto encima y nada... jamás desistiría de nada.
Un profesor me alzó la voz, y mantuve la calma, en el trabajo nos dieron más trabajo... y tomé un poco de agua.
En un trabajo en grupo llegaron a mi casa después de que limpiara dos veces mi piso, uno de ellos empezó a juguetear con mi gato y lanzó pan hasta en mi cama... y agaché mi cabeza me puse firme lo reté y continué con nuestro trabajo.
Me enviaron a hacer mi proyecto final un programa de TV con el peor grupo de la clase.
En fin hoy, llegué a clases 7am y les voy a confesar algo: estaba algo cansada, y además pensando en los demases, en actitudes, en miles de cosas que tengo que hacer y en que debo estar lo más fuerte posible.
Al llegar me di cuenta de que olvidé mi cuaderno, volví a mi casa a buscarlo y no estaba, así que retorné a mi universidad y resulta que estaba en el lugar donde sacan fotocopias porque una amiga que me lo prestó lo olvidó allí, así que al llegar al aula me senté con mi anterior grupo y empecé a hablar un poco nerviosa, en eso un compañero que es periodista me dijo "Estas haciendo demasiadas preguntas" lo dijo firmemente y cortante, y con su mirada me decía "nos estas molestado a todos".
Así que no dije nada más. Aceptaba el hecho de que sí, de verdad que preguntaba nerviosa las fechas, lugares, temas, todo, pero no quería quedarme callada, no quería parecer que me molestó su observación, porque no me molestó pero me preguntaba "cómo diablos no me di cuenta antes".
Salí de clases y compré un par de tonterías: un esmalte celeste, unas perlitas para las orejas y una cartuchera. Llegué a casa y me acosté en mi puff y empecé a lagrimar hasta llorar torrencialmente. Pensé... para ser realmente fuerte que hace falta?
Att, La histérica